(Trome)
Julio Gutiérrez, es un hombre al cual la droga le ha arrancado la vida, luce una vestimenta muy descuidada, lo cual evidentemente no ha tenido contacto con el agua y el jabón durante un largo y prolongado tiempo, al igual que su dueño. Julio lleva puesto un jeans roto en una de las rodillas, le queda un poco holgado debido a su contextura escuálida por la mala alimentación que ha tenido desde hace 2 años que cayó en el terrible y despiadado vicio de la droga; una camiseta larga que le llega a la altura de las caderas, esta posee un cuello en forma de u y en ella se evidencia un color que algún dia fue amarillo, pero que ahora se torna marrón, una casaca negra impermeable desgastada y unos zapatos mocasines con la suela gastada. En su rostro se evidencia la pobreza, sus mejillas se encuentran manchadas por la suciedad y sus ojos son lo único que sobresale de esta imagen deplorable, tiene el cabello largo y enmarañado de un color negro y un olor desagradable.
A las 10 de la mañana Julio sale como todos los días por las calles de la Urbanización Palermo, en búsqueda de desechos reciclables con el fin de obtener recursos para subsistir y subsidiar su vicio. Mientras camina por las calles ve pasar a una familia compartiendo un rato agradable, lo que genera un sentimiento de añoranza por parte de julio, el cual trae a su mente momentos agradables de su vida, los cuales perdió por ingresar a ese mundo.
"pertenecía a una familia clase media con una familia feliz, constituida por Aurora, una esposa amorosa y comprensiva y dos hijos, la mayor, Sthefani de 23 años, y el menor Valentín de 10 años, los cuales disfrutaban de una familia a la cual se encontraba orgullosos de pertenecer".
Esta realidad de familia perfecta se desvaneció, cuando Julio se enfrento a una crisis económica y unos de sus subalternos como salida fácil y con el fin de mitigar sus problemas, le ofreció cocaína, droga que marcaría su vida desde ese preciso instante ya que por momentos lograba evadir sus problemas económicos pero también lo alejaba de su realidad y contradictoriamente su problema ya no era tan solo económico sino que cada vez dependía de esta droga para enfrentar el día a día, con esto su relación familiar se deterioro, llegando al punto en que su esposa no aguanto mas y decidió echarlo de su casa.
Sthefani cansada de ver a su padre deambular por las calles en busca de su ansiada "felicidad" decidió internarlo a la fuerza en un centro de rehabilitación los cuales va aproximadamente 4 días. Cada vez que Julio recibe visita promete cambiar y ruega una segunda oportunidad para recuperar a la familia que dejo por su vicio.
"No creo en sus promesas, nunca cumple lo que dice"
Julio permanecerá en rehabilitación hasta que concluya el tratamiento y vuelva a ser el padre amoroso que tiempo atrás lo fue. A su salida la familia lo espera con ansiad de poder recuperar el tiempo perdido.

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