De niña a Mujer


El 25 de junio, cuando entre,  las risas de las niñas jugando en el recreo, hicieron que me sintiera en confianza. Al instante Madisson Calderón Acosta, profesora de secundaria de esa institución (JH), me llevo hacia la dirección para notificar mi llegada y posteriormente para llevarme al salón  en donde entrevistaría a una alumna.

Flavia Paredes, una joven de 16 años,  de estatura media y  piel blanca,  dejaba ver una leve montañita en su estomago; caminaba con una tímida sonrisa,  me saludo, nos sentamos en una de los quioscos del colegio, y durante 30 minutos me conto su historia.

Flavia me conto que su periodo era irregular como la mayoría de sus amigas. “pasaron dos meses y no me llegaba, después empecé a sentir síntomas, pero yo pensaba que era porque no comía bien”. Compro una prueba de embarazo de una farmacia cerca de su casa y confirmo lo que temía, estaba embarazada.

“A mi mamá se lo conté a las dos semanas de enterarme, luego  fui  con mi enamorado, a mi papá se lo dijo mi hermana, porque yo tenía mucho miedo”. Los padres de Flavia  la apoyan  en su situación, pero ella  no deja de sentir críticas y  murmuraciones a sus espaldas, en el colegio y en la casa.

Flavia me manifestó su molestia, con los estudiantes y algunos docentes de la institución, porque  muchas veces no la llamaban por su nombre si no le decían “la niña embarazada”.

Le pregunte si había pensado en abortar y ella dijo que su enamorado y una amiga se lo había mencionado, pero con el mismo carácter con que me acepto la entrevista, les dijo que NO.

Tiene 4 meses de embarazo, y 16 años;  empezó a tener una sexualidad activa desde los 14 años, cuando perdió su virginidad, y en muchas ocasiones no uso protección.

Cuando Habla la imagen de niña se evapora y habla no una joven de 16 años sino, una mamá. Ella reconoce que se salto una etapa, “La etapa de aprovechar la juventud”.  Flavia termino diciendo que tiene muchos sueños que quiere cumplir, que sabe que no va ser fácil,  pero que ahora tiene una razón para no decaer y para luchar sin descanso.

Así como esta mamá de 16 años, son muchas las adolescentes embarazadas o con hijos, que no saben qué hacer o a quién acudir; pues temen sufrir rechazo y discriminación por el hecho de ser madres a temprana edad.

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