El monstruo de la avenida America Sur


El 01 de julio del presente mes se presentó en el cruce de la avenida América sur y José María Eguren una congestión de vehículos sin precedentes, la duración fue desde la mañana y se extendió hasta la noche. 

No obstante, el tráfico desorganizado y exagerado en la avenida américa, es uno de los principales problemas que afecta a la zona y al barrio de Chicago, lo que convirtió toda la recta en una monstruosa serpiente.




Fue el pasado lunes cuando hubo una de las mayores congestiones de tránsito vehícular en lo que va del año, consecuencia de la campaña de limpieza de la Municipalidad Provincial de Trujillo del cual es responsable el alcalde, Daniel Marcelo, la operación fue un éxito pero parte de la decisión tuvo una consecuencia, los buses que transitaban las calles de Eguren y Cesar Valllejo tuvieron que buscar una nueva ruta a las zonas bloqueadas por la municipalidad, lo que llevó a un caos vehícular.

Si hablamos de la avenida américa sur hablamos de una vía recta por la cual hay otras vías que conducen hacia ella, un gran recorrido que pasa por las urbanizaciones de Chicago, Palermo, La Noria, Santo Dominguito, entre otras por las cuales recorre. Si bien sabemos los lugares, la realidad de los cruces y lugares dice mucho.


Uno de estos hechos es que en el cruce con Santa cruz hay una gran fluidez de buses interprovinciales, producto de la terminal con el mismo nombre, los cuales se vuelven un obstáculo para sus respectivos tramos porque los intinerarios de salida y entrada a la estación son muy variados.

Segundo porque las vías bloqueadas por la municipalidad, hizo que la decisión de los transportistas de esas vías buscaran como ruta alterna al jirón Suarez para poder continuar con sus rutas habituales. 

¿Pero qué pasó cuando esta decisión afecta a toda la comunidad en general? Pasó que la misma convergenia de vías y flujo de tránsito se volviera una bestia que generaba un montó de ruido y descontento de parte de los conductores, transeúntes y moradores de la zona, eso fue.

Como se pudo ver en la tarde hasta el anochecer, fue un hecho que hubo algunos momentos en los cuales se alivianaba, pero el cruce mismo entre Suarez y América era uno de los nudos más grandes. Por un lado estaban los cobradores quienes fungían de líderes para solucionar el tránsito, pero ni bien lo hacían se iban junto con sus buses respectivos, haciendo que el asunto quede en manos de sus homólogos.

Por parte de vecinos y peatones, su rol fue de espectadores porque solo vieron el hecho más no hicieron nada por alivianar las tensiones, algunos de ellos cruzaban y otros esperaban inseguros a por si llegaba o no su transporte. Más allá de ello, se mantuvieron en sus mundos sin participar, dejándolo todo en manos de las autoridades encargadas.

Fue hasta las 6:30 p.m. de ese mismo día que algunos efectivos de tránsito hicieron presencia en la zona y después de adaptarse al entorno comenzaron a impartir orden entre transportistas y transeuntes. Ya no había tanta seguridad de parte de estos últimos, pero el tráfico siguió hasta terminar el día.

Al final del día el tráfico se había reducido y en los días siguientes hubieron esporádicos eventos de congestión, pero eso no deja de lado el hecho de que en la recta de América Sur, la enorma flota de autos se había vuelto una enorme boa que consumió el tiempo de muchos.



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